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(Foto: Maximiliano Blanco / Archivo Atletas.info)
Cruzar la línea de llegada en una carrera de 42 km es uno de esos momentos que no se pueden explicar, se tienen que vivir. Sin embargo cuando hay grandes sueños también puede haber grandes desilusiones. No te pierdas la segunda parte de esta nota sobre lo que no tenés que hacer si tu próximo objetivo es un maratón.
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6 ) No descansar lo suficiente :
Las tres últimas semanas antes del maratón son vitales pero no por lo que se entrena, sino por lo que se deja de entrenar. Hay que ir bajando el número de kilómetros de los entrenamientos. Por ejemplo el domingo anterior no hay que pasar los 90´ de corrida.
Además es muy importante dormir las horas suficientes (especialmente el viernes antes del maratón). La noche del sábado, que muchos por los nervios no pueden dormir, ya no es tan importante porque siempre hay que despertarte muy temprano y no se descansa al 100%.
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7 ) No competir antes del maratón:
Algunos corredores se cierran tanto en preparar la competencia de 42k que se olvidan de algo tan importante como tener la sensación de competir: vivir los nervios de la largada, la rutina de preparar las cosas la noche anterior, probar que el desayuno no caiga mal al estómago, y otras cuestiones de rutina previas a la carrera.
Es necesario hacer una carrera de 10k y si es posible también de 21k los meses anteriores al maratón. Las competencias dan la pauta de que el atleta está entrenando bien, o no y quitan la presión de cara a la carrera. No hay ningún entrenamiento, por duro que sea, que pueda sustituir la intensidad de una carrera.
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8 ) No ser prudente con el ritmo de carrera:
El maratón no debe ser una prueba “suicida” sino más bien conservadora. Un error habitual es no tener bien en claro a que ritmo se va correr y que el atleta se deje llevar por la adrenalina. Lo ideal es correr la segunda parte más rápido que la primera. Por ejemplo correr al 40% la primera parte y al 60% la segunda.
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9 ) No aceptar el fracaso:
Hay veces que las cosas salen mal. Por una gripe, estrés laboral o cualquier otro factor que haya arruinado la carrera. Lo primero es aceptar el fracaso, hacer un chequeo médico y luego con aprobación de un profesional volver a empezar la rutina para lograr terminar una carrera de 42k. El enojo no ayuda a que el atleta vuelva a motivarse para comenzar de nuevo los entrenamientos.




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